Zelaya: ¿Realismo mágico en La política latinoamericana?
| Por Iván Ernesto Gatón | “El día 12 de junio, del año 2010, pudimos entrevistar, en su exilio en la República Dominicana, al derrocado Presidente hondureño, quien nos afirmó que, según sus fuentes, el golpe fue fraguado por la CIA, el Pentágono y el comando Sur de los Estados Unidos de América. “ |
| En Latinoamérica, se hacía muy cuesta arriba creer que en el futuro podrían realizarse golpes de Estado en este hemisferio, debido al apoyo a la Carta Democrática Interamericana, que tuvo su nacimiento en Lima, Perú, el 11 de septiembre de 2001, que contó con el auspicio de la administración Bush, así como también por la administración Clinton. | En la madrugada del 28 de junio de 2009, un comando especial de las Fuerzas Armadas hondureñas, al mando del teniente coronel del Ejército René Antonio Hepburn, ingresaba violentamente a la residencia del presidente de la República de Honduras, Manuel Zelaya Rosales, llevándole en pijamas a la base militar de Soto Cano o Palmerola, de donde fue sacado del territorio hondureño con destino a Costa Rica. En Latinoamérica, se hacía muy cuesta arriba creer que en el futuro podrían realizarse golpes de Estado en este hemisferio, debido al apoyo a la Carta Democrática Interamericana, que tuvo su nacimiento en Lima, Perú, el 11 de septiembre de 2001, que contó con el auspicio de la administración Bush, así como también por la administración Clinton, que en su gestión presidencial se llegó a tomar en consideración el nombramiento, en el Departamento de Defensa, de un secretario adjunto para la Seguridad Democrática. Aunque, según las instituciones republicanas hondureñas, el golpe de Estado fue un evento de “iure” porque se llevó a cabo la ejecución de una sentencia judicial emitida por la Suprema Corte de Justicia y la sucesión habría sido legítima, lo cierto es que la documentación presentada por la Corte Suprema de Justicia, que incluía el expediente judicial en que se basaba la destitución de Zelaya, no mencionaba los artículos 42 y 239 de la Constitución, ni las palabras “elección”, “reelegir” o “reelegido”, que era la excusa principal esgrimida para ejecutar el derrocamiento del gobierno. De igual forma, técnicamente no existía la posibilidad de que Zelaya lograra volver a presentarse en las próximas elecciones, debido a que la Constitución no habría estado modificada para entonces. El día 12 de junio, del año 2010, pudimos entrevistar, en su exilio en la República Dominicana, al derrocado Presidente hondureño, quien nos afirmó que, según sus fuentes, el golpe fue fraguado por la CIA, el Pentágono y el comando Sur de los Estados Unidos de América. El Sr. Zelaya, asume haber lesionado intereses petroleros, económicos, y financieros, que tenían subsidiarias en Honduras, y que fueron seriamente afectados por la entrada del país centroamericano al bloque comercial creado por el gobierno venezolano, conocido como Alternativa Bolivariana (ALBA), así como también, su decisión de recuperar la base militar estadounidense de Soto Cano o Palmerola, con el objetivo de convertirla en un aeropuerto internacional. Sin menoscabo de todas las experiencias, que tanto en el ámbito político como en el del Derecho Internacional podrían extraerse de la crisis hondureña, teniendo como epílogo, el Acuerdo de Cartagena de Indias, entre Zelaya y el actual Presidente Porfirio Lobo, con la mediación del Presidente colombiano Juan Manuel Santos, que permitió el apoteósico retorno de Zelaya, el pasado día 29 de mayo, luego de su exilio en suelo dominicano, podemos reafirmar la expresión del más ilustre escritor latinoamericano, Gabriel García Márquez, que reza: “en nuestra América el prodigio de la realidad sobrepasa la fantasía y lo maravilloso forma parte de la cotidianidad.”
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